
1) La pobreza es un problema fácil de resolver pero continúa existiendo por falta de voluntad política (de quienes detentan el poder del planeta desde hace siglos) o de los propios pobres que no tienen voluntad para salir de su condición.
2) La pobreza es un problema difícil de resolver y si no ha sido resuelto todavía es precisamente por eso, porque el ser humano no ha encontrado la solución.
Ambas explicaciones podría ser ciertas, pero como se contraponen, la única manera de hacer algo y no quedarse paralizado por una duda eterna es adherir a una sola de ellas y desconocer momentáneamente la otra.
En mi caso elegí la que más me gusta y es la 2): La pobreza patológica (o sea, la pobreza que se padece y no se disfruta) es un problema difícil de resolver porque tiene muchas causas.
¿Por qué elegí la que más me gusta y no la más creíble? (Visitar lo publicado) Porque ninguna de las dos son creíbles antes de profundizar en la investigación de la mayor cantidad posible de matices que tiene el fenómeno. Lo más importante es que esta opción es la que más me gusta y si no fuera así no tendría energía para trabajar.
A veces pensamos que hacemos lo que hacemos porque no tenemos más remedio. Quizá quede mal decir que hacemos lo que hacemos porque nos gusta, porque nos da placer. Queda bien decir que hago lo que hago porque es lo más justo, lo más conveniente, lo más racional, pero no sería cierto.
Le hago este comentario porque como usted y yo somos muy parecidos, por ahí se siente mejor no disimulando que hace lo que hace porque disfruta haciéndolo. Si a mí me sirve quizá a usted también.
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