El
vendedor tiene razón: El libro «1001 películas que hay que ver antes de morir»,
hay que comprarlo antes de morir.
lunes, 30 de abril de 2012
domingo, 29 de abril de 2012
Las redes sociales y la pobreza
Las personas intolerantes son irritables y aplican mayor
ímpetu para evitar las molestias de la pobreza.
La actitud emprendedora contiene básicamente
rasgos tan notorios como la ansiedad, el placer por competir, la ambición y el
afán de logro.
Otras características menos visibles son:
agresividad, envidia, egoísmo e intolerancia.
La intolerancia incluye por supuesto la baja
tolerancia a la frustración. A los emprendedores suele gustarles menos que a
otros que sus planes se vean interrumpidos, postergados, fracasados.
Cuando están contrariados por los infortunios,
se ponen de mal humor y tanto reaccionan contra sí mismos (autoagresivos) como
contra cualquiera que tengan cerca (heteroagresivos).
La propia condición de emprendedores contiene
necesariamente el predominio de la insatisfacción. Difícilmente estén conformes
con sus logros por mucho tiempo. El bienestar es breve. Están siempre subiendo
una escalera, amando apasionadamente al próximo escalón del que se aburrirán
muy pronto para enamorarse del siguiente peldaño.
En otro artículo les comentaba que las redes
sociales (1) nos permiten elegir a nuestros amigos entre millones de personas,
gracias a lo cual se vuelve posible que nos rodeemos de quienes ya eran iguales
a nosotros y así evitarnos el esfuerzo de tolerar a quienes tienen preferencias
distintas a las nuestras (familiares, amigos, compañeros de estudio o de
trabajo, vecinos).
Dicho de otro modo, las modernas tecnologías
de la comunicación no estimulan el desarrollo de la tolerancia, la paciencia o
la flexibilidad, pues en lugar de tener que aplicar esos recursos psicológicos
para adaptarnos a quienes tuviéramos que acercarnos, en las redes sociales nos
acercamos a quienes naturalmente gustan y piensan como nosotros.
Esta menor necesidad de tolerancia no se queda
en el ámbito social, también nos volvemos intolerantes con las carencias, las
imperfecciones, las demoras.
En suma: Es probable que al ser menos tolerantes también luchemos más
enérgicamente contra nuestra pobreza.
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sábado, 28 de abril de 2012
Significante Nº 1.175
Intentar saberlo todo de nuestro cónyuge termina en que «hicimos lo posible por saberlo todo de nuestro ex-cónyuge».
viernes, 27 de abril de 2012
Significante Nº 1.174
Algunos
cónyuges provocan riñas y disputas para refrescar la sensación de que el otro
todavía lo acompaña.
jueves, 26 de abril de 2012
Significante Nº 1.173
Creemos
ser la especie más inteligente porque tenemos un lenguaje aunque quienes lo
usan correctamente son una minoría.
miércoles, 25 de abril de 2012
martes, 24 de abril de 2012
lunes, 23 de abril de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
Los empresarios y la conservación de la especie

En otro artículo (1) comparto con ustedes la
siguiente definición psicoanalítica:
Un empresario
es alguien que gana dinero (satisface
su necesidad y deseo) dándole satisfacción a necesidades y deseos
ajenos.
El objetivo de este artículo es comparar la
anterior definición psicoanalítica con la definición de la Real Academia
Española (R.A.E.) (2):
empresario, ria.
1. m. y f. Persona que por concesión o por
contrata ejecuta una obra o explota un servicio público.
2. m. y f. Persona que abre al público
y explota un espectáculo o diversión.
3. m. y f. patrono (‖ persona
que emplea obreros).
En la primera acepción de esta segunda
definición, encontramos que el verbo principal es «ejecuta». Por lo tanto para la R.A.E., un
empresario es alguien que ejecuta, realiza, produce.
En la
segunda acepción encontramos que el núcleo conceptual está en la «diversión».
Por lo tanto para la R.A.E., un empresario es alguien que nos provee diversión,
entretenimiento, placer.
En la
tercera acepción encontramos que «empresario» es un patrón que da empleo a
otras personas, que contrata empleados, subordinados.
En la
cuarta y última acepción encontramos que «empresario» es el dueño o director de
un negocio ... con el que (agrego) gana el dinero que él necesita y/o desea.
Las ideas
implícitas, subyacentes, sugeridas, que sobrevuelan, en la definición
psicoanalítica y en la definición académica de «empresario», están
representadas por las palabras que marqué con letras azules y que ahora resumo:
Un
«empresario» es alguien que dirige la producción (re-producción) de la satisfacción de necesidades y/o deseos (de conservar la especie), con la
intención de satisfacer su propia necesidad de sobrevivir. (3)
(3)
Blog destinado a nuestra Única misión deconservar la especie
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sábado, 21 de abril de 2012
Significante Nº 1.169
Las
Farc rechazaron la propuesta del gobierno colombiano de «sentarse a conversar»
por considerarla demasiado aburrida.
viernes, 20 de abril de 2012
Significante Nº 1.168
Quienes
llegan al poder necesitan un corazón sano y un estómago resistente a los
asqueantes adulones.
jueves, 19 de abril de 2012
Significante Nº 1.167
El temor a los perros ocurre cuando nos creemos tan deliciosos, que si nos olfatean es para devorarnos.
miércoles, 18 de abril de 2012
martes, 17 de abril de 2012
lunes, 16 de abril de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
La ilegalidad de las causas de la pobreza patológica
Click aquí para oír la lectura
Las noches de insomnio suelen ser propicias para hacer reflexiones profundas y hasta cierto punto aburridoras, porque es la mejor forma de conciliar el sueño.
En una de estas ocasiones reflexionaba que en la vida parecería ser que siempre tenemos que pedirle autorización a alguien. Casi todo es propiedad ajena, inclusive las propiedades colectivas no pueden ser utilizadas para fines individuales.
Las personas que viven en las calles están en una situación ilegal porque, no solo hieren la sensibilidad de quienes los vemos padeciendo tan penosas circunstancias, sino que no tienen permiso para dormir en el banco de una plaza porque se entiende que ese lugar es de todos y que constituye un abuso utilizarlo para fines tan personales como es dormir.
En este contexto utilizaba mi insomnio para preguntarme si no habrá que pedir permiso para acceder a una razonable calidad de vida aunque la forma de ganar dinero cumpla con todas las normas.
Por ejemplo, alguien puede no querer comprarse un televisor de mejor calidad porque el cuñado acaba de perder el trabajo y está padeciendo estrecheces económicas con su familia.
Quien dispone de los recursos y del deseo de cambiar de televisor, ¿está autorizado a comprárselo o se sentirá moralmente imposibilitado por la situación del cuñado?
En una familia donde ningún integrante tiene algún título universitario, ¿todos están autorizados a «transgredir» esa tradición?
¿Las personas forman una familia con quien aman o tienen que además contar con la aprobación de ciertas personas de las que se espera la autorización (beneplácito, consentimiento, bendición)?
Mi búsqueda de qué inhibiciones psicológicas podrían ser causa de una pobreza que denomino patológica, admite que los obstáculos pueden ser ilegítimos, insólitos, increíbles y también autoimpuestos.
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Algunas causas de la pobreza patológica son autoimpuestas o motivadas a su vez por causas insólitas, increíbles, ilegales.
Las noches de insomnio suelen ser propicias para hacer reflexiones profundas y hasta cierto punto aburridoras, porque es la mejor forma de conciliar el sueño.
En una de estas ocasiones reflexionaba que en la vida parecería ser que siempre tenemos que pedirle autorización a alguien. Casi todo es propiedad ajena, inclusive las propiedades colectivas no pueden ser utilizadas para fines individuales.
Las personas que viven en las calles están en una situación ilegal porque, no solo hieren la sensibilidad de quienes los vemos padeciendo tan penosas circunstancias, sino que no tienen permiso para dormir en el banco de una plaza porque se entiende que ese lugar es de todos y que constituye un abuso utilizarlo para fines tan personales como es dormir.
En este contexto utilizaba mi insomnio para preguntarme si no habrá que pedir permiso para acceder a una razonable calidad de vida aunque la forma de ganar dinero cumpla con todas las normas.
Por ejemplo, alguien puede no querer comprarse un televisor de mejor calidad porque el cuñado acaba de perder el trabajo y está padeciendo estrecheces económicas con su familia.
Quien dispone de los recursos y del deseo de cambiar de televisor, ¿está autorizado a comprárselo o se sentirá moralmente imposibilitado por la situación del cuñado?
En una familia donde ningún integrante tiene algún título universitario, ¿todos están autorizados a «transgredir» esa tradición?
¿Las personas forman una familia con quien aman o tienen que además contar con la aprobación de ciertas personas de las que se espera la autorización (beneplácito, consentimiento, bendición)?
Mi búsqueda de qué inhibiciones psicológicas podrían ser causa de una pobreza que denomino patológica, admite que los obstáculos pueden ser ilegítimos, insólitos, increíbles y también autoimpuestos.
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sábado, 14 de abril de 2012
viernes, 13 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
Significante Nº 1.161
Tanta medicalización hará que sólo un ginecólogo tenga autorización para decir cuándo una mujer está sexualmente excitada.
martes, 10 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
Significante Nº 1.159
Para quienes aman las «limpiezas étnicas», Facebook les permite depurar sigilosamente la lista de «amigos», sin delito, culpa ni pecado.
domingo, 8 de abril de 2012
El temor a ser estafados
Click aquí para oír la lectura
Aunque estoy volviéndome experto en describir nuestro funcionamiento psíquico más cotidiano, les cuento, a quienes suelen malinterpretarme, que DESCRIBIR NO ES ACUSAR.
Esta asociación forma parte de nuestra cultura, pero ahora sí, la describo para condenarla: NO ES CIERTO QUE DESCRIBIR IMPLIQUE ACUSAR.
Tan es así que yo mismo soy usuario de lo que describo: niego algunas realidades (no sé cuáles precisamente porque las niego), tengo sueños, tengo esperanza, amo al ser humano a pesar de describirlo como algo patético, débil y arrogante.
Un sueño puede ser que un día Bill Gates me llame para decirme en su pésimo castellano: «Fernando, te pago un millón de dólares si me das la fórmula para duplicar mi patrimonio».
Bromas aparte, les comento algo que puede frenarnos a quienes querríamos progresar económicamente y no podemos, por ejemplo, porque somos demasiado desconfiados y evitamos correr el riesgo de ser estafados.
Recurro una vez más a mi único libro de cabecera: El Diccionario de la Real Academia Española.
Las definiciones de la palabra «estafa» (1), son:
Estafa
1. f. Acción y efecto de estafar.
2. f. Der. Delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro.
3. f. germ. Cosa que el ladrón da al rufián.
Estafa
(Del it. staffa, estribo).
1. f. Estribo del jinete.
Si leemos atentamente, observaremos que la primera acepción es la que todos conocemos, pero la segunda incluye un dato interesante.
Si «estafa» es «estribo», es decir: pieza en los arreos donde el jinete pone el pie para treparse al caballo, quizá nuestro temor a ser estafados sea en realidad temor a que nos pisen, ... pisoteen, humillen, agravien.
(1) Diccionario de la Real Academia Española – definición de «estafa»
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El temor a ser estafados limita nuestra capacidad de correr riesgos rentables, no solamente para evitar pérdidas económicas sino sobre todo para evitar sentirnos humillados.
Aunque estoy volviéndome experto en describir nuestro funcionamiento psíquico más cotidiano, les cuento, a quienes suelen malinterpretarme, que DESCRIBIR NO ES ACUSAR.
Esta asociación forma parte de nuestra cultura, pero ahora sí, la describo para condenarla: NO ES CIERTO QUE DESCRIBIR IMPLIQUE ACUSAR.
Tan es así que yo mismo soy usuario de lo que describo: niego algunas realidades (no sé cuáles precisamente porque las niego), tengo sueños, tengo esperanza, amo al ser humano a pesar de describirlo como algo patético, débil y arrogante.
Un sueño puede ser que un día Bill Gates me llame para decirme en su pésimo castellano: «Fernando, te pago un millón de dólares si me das la fórmula para duplicar mi patrimonio».
Bromas aparte, les comento algo que puede frenarnos a quienes querríamos progresar económicamente y no podemos, por ejemplo, porque somos demasiado desconfiados y evitamos correr el riesgo de ser estafados.
Recurro una vez más a mi único libro de cabecera: El Diccionario de la Real Academia Española.
Las definiciones de la palabra «estafa» (1), son:
Estafa
1. f. Acción y efecto de estafar.
2. f. Der. Delito consistente en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro.
3. f. germ. Cosa que el ladrón da al rufián.
Estafa
(Del it. staffa, estribo).
1. f. Estribo del jinete.
Si leemos atentamente, observaremos que la primera acepción es la que todos conocemos, pero la segunda incluye un dato interesante.
Si «estafa» es «estribo», es decir: pieza en los arreos donde el jinete pone el pie para treparse al caballo, quizá nuestro temor a ser estafados sea en realidad temor a que nos pisen, ... pisoteen, humillen, agravien.
(1) Diccionario de la Real Academia Española – definición de «estafa»
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sábado, 7 de abril de 2012
Significante Nº 1.158
Soy eso que los demás opinan sobre lo que digo que soy y, mientras no entienda esto que leí, no sabré quién soy.
viernes, 6 de abril de 2012
jueves, 5 de abril de 2012
Significante Nº 1.156
Para formar una familia los hombres tenían que conseguir buenos ingresos económicos, ahora tienen que saber cocinar.
miércoles, 4 de abril de 2012
Significante Nº 1.155
En todo accidente o cataclismo, la cantidad de heridos supera ampliamente a la de fallecidos. Por lo tanto, morir no es tan fácil.
martes, 3 de abril de 2012
Significante Nº 1.154
El sindicato de payasos, confiando en su arte, construyó la nueva sede con una sala velatoria para quienes mueren de risa.
lunes, 2 de abril de 2012
domingo, 1 de abril de 2012
Los robos y la envidia
Click aquí para oír la lectura
Todos queremos saber las causas de lo que nos molesta y tenemos una mínima curiosidad por conocer las causas de lo que nos beneficia.
De esta dualidad de criterios podemos inferir que el cerebro entiende que el conocimiento nos da poder (dominio, control) sobre lo que nos perjudica mientras que podría traernos mala suerte enterarnos cómo funcionan las circunstancias favorables.
Sobre este último punto recordemos el mito bíblico según el cual Adán y Eva tenían libertad de hacer lo que quisieran excepto comer los frutos del árbol del conocimiento: «Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás» (Génesis, 2:17).
Por la gravedad del castigo debemos suponer que nos trae mala suerte «saber», «conocer», «investigar».
Como los ladrones nos molestan, querríamos saber por qué roban para controlarlos, dominarlos, neutralizarlos para siempre.
Esta curiosidad se agrega a la larga lista de cosas que no sabemos, no entendemos y que hace milenios que ignoramos.
Mucho antes de que la humanidad se enterara por qué llueve, las viviendas ya tenían techo y habíamos inventado vestimentas impermeables.
Por lo tanto es más inteligente hacer lo que podemos aunque no sepamos por qué tenemos que hacerlo.
En este caso ya hemos inventado las cerraduras, los vallados, las alarmas, el derecho penal, la policía, las cárceles y seguimos esperando alguna explicación de por qué tenemos que soportar que algunos semejantes nos roben lo que es nuestro.
Desde mi punto de vista los humanos no tenemos noción de propiedad ajena (2) pero igual hacemos el esfuerzo por no robar y nos ponemos furiosos de envidia cuando vemos que otros no hacen ese esfuerzo.
(1) Envidiamos a los ladrones
Solo una reja marca la diferencia
(2) ¿Corresponde «restituirle» los bienes a los pobres?
Sanciones económicas para delitos económicos
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Los ladrones nos irritan porque les envidiamos (1) que no hagan el esfuerzo que hacemos los «honestos» para no robar.
Todos queremos saber las causas de lo que nos molesta y tenemos una mínima curiosidad por conocer las causas de lo que nos beneficia.
De esta dualidad de criterios podemos inferir que el cerebro entiende que el conocimiento nos da poder (dominio, control) sobre lo que nos perjudica mientras que podría traernos mala suerte enterarnos cómo funcionan las circunstancias favorables.
Sobre este último punto recordemos el mito bíblico según el cual Adán y Eva tenían libertad de hacer lo que quisieran excepto comer los frutos del árbol del conocimiento: «Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás» (Génesis, 2:17).
Por la gravedad del castigo debemos suponer que nos trae mala suerte «saber», «conocer», «investigar».
Como los ladrones nos molestan, querríamos saber por qué roban para controlarlos, dominarlos, neutralizarlos para siempre.
Esta curiosidad se agrega a la larga lista de cosas que no sabemos, no entendemos y que hace milenios que ignoramos.
Mucho antes de que la humanidad se enterara por qué llueve, las viviendas ya tenían techo y habíamos inventado vestimentas impermeables.
Por lo tanto es más inteligente hacer lo que podemos aunque no sepamos por qué tenemos que hacerlo.
En este caso ya hemos inventado las cerraduras, los vallados, las alarmas, el derecho penal, la policía, las cárceles y seguimos esperando alguna explicación de por qué tenemos que soportar que algunos semejantes nos roben lo que es nuestro.
Desde mi punto de vista los humanos no tenemos noción de propiedad ajena (2) pero igual hacemos el esfuerzo por no robar y nos ponemos furiosos de envidia cuando vemos que otros no hacen ese esfuerzo.
(1) Envidiamos a los ladrones
Solo una reja marca la diferencia
(2) ¿Corresponde «restituirle» los bienes a los pobres?
Sanciones económicas para delitos económicos
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