sábado, 7 de marzo de 2009

Poco pero mío

En un artículo publicado hoy con el título Los instintos ¿están para ser reprimidos? comento que el instinto más fuertemente reprimido es el de apoderamiento.

Toda la normativa sobre la propiedad privada, si bien es cierto que siempre es votada (propuesta, autorizada, respetada) por la mayoría de la ciudadanía, constituye un código represivo de uno de nuestros instintos más importantes.

Si bien esa aprobación popular está motivada haciendo centro en la protección de sus propios bienes, no repara en sus efectos secundarios: la distribución de la riqueza se vuelve particularmente desigual.

Recuerdo que en abril del año pasado publiqué un artículo titulado La vida vale más que una banana donde decía que una forma de cazar a los monos es poner una banana dentro de un recipiente con boca estrecha. Parece que ellos no atinan a soltar la banana cuando ven que no pueden sacar la mano de la trampa y eso equivale a perderlo todo (la vida).

Parecería ser que los que deberíamos ser «monos inteligentes», preferimos leyes que protejan lo poco que tenemos aunque indirectamente nos priven de una mayor calidad de vida.

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viernes, 6 de marzo de 2009

jueves, 5 de marzo de 2009

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