
martes, 31 de mayo de 2011
Significante Nº 928

lunes, 30 de mayo de 2011
Significante Nº 927

domingo, 29 de mayo de 2011
Se autoriza decir «no sé»

En nuestra cultura el perfeccionismo hace estragos, porque es fatídica su conveniencia para mejorar la calidad de los productos y servicios así como también genera exclusiones injustas ya que el beneficio de los consumidores no está adecuadamente equilibrado con la exigencia de quienes tienen que fabricar o proveer eso entregables tan inhumanamente perfectos.
Me animaría a decir que el exceso de perfección es una característica propia de la obsesión, de una arrogancia extrema y hasta de un cierto sadismo.
El ser humano no necesariamente tiene que hacer todo el tiempo lo máximo de aquello que es capaz.
Esta premisa es cruel. Alguien provisto de ese criterio puede aplicar tanta presión sobre los subalternos o proveedores que los termine lastimando, sin olvidar que los estará molestando en forma continua.
Los niveles de calidad están determinados en gran medida por valoraciones subjetivas que perfectamente pueden ser establecidas por personas que estén psicológicamente muy alejadas de lo humanamente posible.
Nadie puede discutir que las empresas de aviación tienen que ser muy escrupulosas con el mantenimiento de sus aeronaves, pero no requeriría tanto esmero el fraccionamiento de madera destinada a la calefacción.
En los niveles profesionales (arquitecto, profesor, médico) existe la injusta creencia en que el egresado de un instituto superior tiene que saberlo todo.
Por su parte cuando estas personas son consultadas no se animan a decir «no sé», «no recuerdo», «nunca lo supe» y, presionadas por el prejuicio colectivo, pueden caer en la debilidad de inventar una respuesta.
En otro orden, esta creencia también deja por el camino a potenciales estudiantes que se inhiben convencidos de que nunca alcanzarían esos estándares pesadillescos.
Artículos vinculados:
Los ricos monopolizan el presente
El control de calidad y la obsesión perfeccionista
A perfecto se lo llevaron preso
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sábado, 28 de mayo de 2011
Significante Nº 926

viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
Significante Nº 925

miércoles, 25 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Significante Nº 923

lunes, 23 de mayo de 2011
domingo, 22 de mayo de 2011
La pereza de los perfeccionistas

El procedimiento para ganar dinero tiene algunas semejanzas con las mejores novelas: pueden comenzar de infinitas maneras pero siempre tienen que terminar de forma realista, en algo concreto, existente.
Los finales que conocemos suelen ser la consumación de la justicia, de una venganza (que es algo parecido a la justicia pero con mejores ropajes), de un triunfo, de un fracaso, una muerte, un casamiento (que es algo parecido a la muerte pero que en este caso lo digo en broma).
Sin embargo, no todo el mundo disfruta de las buenas novelas.
Hay lectores que desean que la ficción nunca tenga un momento de aterrizaje (tocar tierra, realidad, tangibilidad).
Desean ficción desde el comienzo al fin y en el plano laboral existen personas (quizá los mismos lectores de ficción químicamente pura) que no aspiran a terminar su proyecto, emprendimiento, propósito, en algo que se convierta en comida, abrigo, alojamiento, para sí mismos y para su familia.
Por algún motivo, esas personas se mantienen en el plano ideal, donde todo es perfecto, limpio, sereno, hermoso, justo, alegre, saludable.
De hecho hay un motivo que sí conocemos: esas personas no tienen necesidad de ensuciarse con la materialidad concreta porque poseen algún proveedor que mantiene económicamente sus necesidades básicas.
En otras palabras: ganarnos el sustento siempre empieza con una idea que al final debe materializarse.
Podemos comenzar un emprendimiento con mucha imaginación, apartado de los usos y costumbres, original, extraño, raro, pero supera los controles mínimos de calidad si —y solo si— concluye en resultados que permitan alimentar, abrigar, proteger, curar, educar, divertir, a personas de carne y hueso.
Aunque suena paradójico, el perfeccionismo es una patraña porque es ideal pero inalcanzable.
Artículos vinculados:
El control de calidad y la obsesión perfeccionista
A perfecto se lo llevaron preso
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sábado, 21 de mayo de 2011
Significante Nº 921

viernes, 20 de mayo de 2011
Significante Nº 920

jueves, 19 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
Significante Nº 917

lunes, 16 de mayo de 2011
Significante Nº 916

domingo, 15 de mayo de 2011
Lo opuesto a la izquierda es el capitalismo

Anteriormente he incluido comentarios sobre la psicología de la Gestalt (1), especializada en las consecuencias prácticas de nuestra forma de percibir una figura sólo si contrasta sobre un fondo que la realce (blanco sobre negro, por ejemplo).
Algunos psicólogos investigan nuestras características para vender sus descubrimientos a quienes los aplicarán como insumos en técnicas de manipulación del individuo, de los grupos, de la especie.
Si pensamos en el nivel más básico de la psicología de la Gestalt, podremos entender fácilmente que un objeto blanco se lo ve más nítidamente sobre un fondo negro que sobre un fondo muy claro. Si el fondo fuera blanco, tendríamos un efecto de camuflaje: quedaría muy disimulado, casi imperceptible.
Pero cuando el fenómeno de la Gestalt sale del campo de los sentidos para ingresar en el campo de las ideas, necesitaremos aplicar un poco más de tiempo para entender qué es lo que ocurre.
Utilizaré como ejemplo el mismo hecho del que quiero comentarles.
Está asumido por todos que lo opuesto a las ideologías políticas de izquierda son las ideologías de derecha.
Todos percibimos a unos y a otros por contraposición a su oponente natural. En los hechos estamos acostumbrados a presenciar un interminable intercambio de acusaciones, recriminaciones y hasta insultos.
Este fenómeno, que ocurre fuera del sencillo contraste sensorial (blanco sobre negro, frío y caliente, agudo y grave), permite a los manipuladores generar una distorsión que les conviene.
Lo que quiero proponerles es que la verdadera oposición existe entre izquierda y capitalismo porque lo que más apasiona a los izquierdistas es combatir esta forma irregular de repartir riquezas, más que combatir a los derechistas a quienes simplemente desprecian, descalifican, ignoran.
(1) Los enemigos benefactores
Felizmente existen los feos
Mejor no hablemos de dinero
Artículo vinculado:
Los ricos monopolizan el presente
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sábado, 14 de mayo de 2011
Significante Nº 915

viernes, 13 de mayo de 2011
jueves, 12 de mayo de 2011
miércoles, 11 de mayo de 2011
Significante Nº 913

martes, 10 de mayo de 2011
Significante Nº 912

lunes, 9 de mayo de 2011
sábado, 7 de mayo de 2011
Los paquistaníes desean ser invadidos

La reproducción humana depende de la pasión y es apasionante tener sexo.
La excitación sexual parece generarse en algún lugar de nuestro cuerpo, especialmente en la cabeza, que por momentos de particular belleza, nos hace perder el poco control que tenemos cuando estamos plenamente lúcidos.
La naturaleza dotó a la mujer de la habilidad para que un hombre pierda la cabeza por ella hasta que la fecunde.
La excitación sexual crece rápidamente cuando ella gusta de un hombre y este no tiene obstáculos para dejarse llevar por una circunstancia tan placentera.
Por la fogosidad de la pasión, el hombre se enardece con ella, puede recorrer quilómetros para encontrarla, puede combatir contra enemigos más grandes que él y cuando finalmente se encuentran, ambos satisfacen su afiebrado deseo.
Todo esto es el fuego del amor carnal.
Como ocurre cada tanto, ya comenzaron las manifestaciones populares frente a las embajadas de Estados Unidos por el ajusticiamiento del líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ocurrido el pasado 1º de mayo (2011) en Pakistán.
La descripción que hice al principio de cómo sienten y actúan los enamorados, alude al fuego, al ardor, a la calentura y al enorme despliegue de energía que ocurre a partir de esas emociones.
Es infaltable: cuando los pueblos manifiestan frente a las distintas embajadas norteamericanas, siempre le prenden fuego a una bandera, pretendiendo con eso excitar en grado extremo a este país tan imperialista, invasor, prepotente.
Aunque el sentido común lo niegue con firmeza, debo decir que los manifestantes más «fogosos», cuando reaccionan así, actúan como una mujer enamorada que desea ardientemente ser raptada y embarazada por ese hombre fuerte y atrevido, al que desea con locura.
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Significante Nº 910

viernes, 6 de mayo de 2011
Significante Nº 909

jueves, 5 de mayo de 2011
miércoles, 4 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Significante Nº 906

lunes, 2 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
La doctrina del pobrismo

Los hispanoparlantes podemos formar palabras nuevas que son entendibles por otros hispanos.
Los expertos en gramática explican esta particularidad de nuestro idioma diciendo que algunas terminaciones (sufijos) pueden acomodarse en forma creativa, como por ejemplo, es posible formar el verbo ningunear (descalificar, desmerecer a alguien), simplemente agregando la terminación –ar al adjetivo ninguno.
Lo mismo ocurre con la terminación –mente para formar adverbios como eficazmente o con la terminación –ble para convertir un verbo en adjetivo como ocurre con negociar y negociable.
De la que quiero hacerles un comentario es de la terminación –ismo.
Con ella podemos transformar una característica en cualidad abstracta como por ejemplo de egoísta creamos egoísmo, también podemos nombrar la adhesión a una doctrina, como por ejemplo de Castro pasamos a castrismo; es posible identificar una actitud al transforma el vocablo fatalidad en fatalismo.
Dados estos comentarios previos, es posible reflexionar sobre un vocablo no muy usado pero que parece estar ganando usuarios.
Es la transformación de pobre en pobrismo.
Como cualquier hispano pude deducir, esta palabra puede calificar a cualquier doctrina que promueva, glorifique o adhiera a la pobreza.
El manejo hábil del lenguaje puede crear vocablos con fines tanto constructivos como destructivos.
Todo parece indicar que los creadores de esta palabra procuraron combatir con las mismas armas otro invento, esta vez de los ideólogos de izquierda, cuando crearon progresismo.
Aunque tenemos ejemplos de que la izquierda no demuestra tanto interés por la prosperidad material como la derecha, embanderarse con este adjetivo (progresismo), permite atraer a muchas personas por una cualidad abstracta de atractivas e indiscutibles connotaciones: progresar, desarrollarse, crecer.
Por ahora, «pobrismo» tiene pobres resultados.
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