
lunes, 31 de enero de 2011
Significante Nº 829

sábado, 29 de enero de 2011
El costo de la insanía mental femenina

Todos los seres humanos estamos expuestos a que los cambios en el funcionamiento orgánico nos modifiquen el humor, a veces en cuestión de minutos.
Este dato de la realidad lo hemos incorporado a nuestra cultura, construyendo (en mutua colaboración de ambos sexos) el prejuicio de que las mujeres no saben lo que quieren, que son todas unas histéricas, que no se puede contar con ellas, que nadie las entiende.
Con este prejuicio hemos logrado
1º) que ellas no se repriman, aunque tienen que pagar el costo de no tener buena fama; y
2º) que los varones, que también sufrimos similares alteraciones de carácter, alentados por la mala publicidad que recae sobre ellas, disimulemos para no contrariar la creencia
— recluyéndonos en un cerrado silencio,
— apartándonos de potenciales víctimas,
— dedicándonos al increíble deporte de pescar (recuerdo que un filósofo que estuvo de moda el siglo pasado, llamado Lin Yutang [Taiwan, 1895-1976] decía que «Una caña de pescar es una vara langa, que en un extremo tiene un hilo y en el otro un imbécil»).
Es objetivo que el rol biológico de la mujer la obliga a repartirse entre su familia y el trabajo.
Tal condición le impone un mayor ausentismo, que razonablemente justifica en algo un salario menor al que se merecen quienes pueden ofrecer una mayor asiduidad en el cumplimiento de sus compromisos laborales (varones o mujeres con escasos compromisos familiares).
Sin embargo, el prejuicio, la mala fama, el estigma de que ellas son más imprevisibles que los varones, también participa en la justificación de una menor valoración de su esfuerzo laboral.
Como dije, ellas se benefician en que no tienen que disimular sus cambios de carácter como tenemos que disimular los varones, pero lo pagan recibiendo salarios más bajos.
Nota: la imagen pertenece a los personajes de la serie televisiva Sex and the city.
Artículos vinculados a ‘inestabilidad emocional’:
El bio-cam-bio
¿Qué desean las mujeres?
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viernes, 28 de enero de 2011
Significante Nº 828

Significante Nº 827

miércoles, 26 de enero de 2011
Significante Nº 826

martes, 25 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
domingo, 23 de enero de 2011
Significante Nº 823

Lavo pies a domicilio. Precios módicos.

Hasta donde puedo entender, las religiones (quizá todas, no estoy seguro), son expertas en la hipocresía (es decir, expertos en fingir sentimientos positivos) y son particularmente efectivas porque saben mucho de nuestra psiquis.
Como subsisten gracias a que saben reunir a gran cantidad de gente bajo una creencia que les impone ciertas conductas, ritos y contribuciones económicas, también son expertos en propaganda y marketing.
Me consta que los adherentes a alguna religión no leerán esto con beneplácito, y también me consta que no quiero molestarlos injustamente.
Hubo un momento muy interesante durante la vida de Jesús que hoy quiero compartir contigo.
Durante (lo que después se supo que era) la última cena, cuentan que todos los apóstoles aspiraban saber del líder, quién de ellos era el más valioso, importante y amado por el maestro.
En aquella época y lugar, la tarea de lavarle los pies a un tercero sólo era realizada por personas de la menor categoría social: los esclavos.
Sin embargo, mientras todos querían sobresalir, ganar prestigio y jerarquizarse, Jesús no hizo otra cosa que lavarle los pies de los demás comensales.
El lavamiento de pies se incorporó como rito (por lo menos en la Iglesia Católica) y así tenemos que las más altas jerarquías eclesiásticas simulan ser muy humildes (por eso hablo de hipocresía), lavándole los pies a clérigos o personas, muy humildes.
Circula el chiste según el cual, «Si ves a un judío tirarse por una ventana, tírate tras él porque seguramente es negocio».
Para nuestro tema también vale: Si una religión experta en marketing como la Católica, simula ser humilde al menos una vez cada tanto, seguramente a todos nos convenga aparentar sumisión ante nuestros clientes, al menos una vez cada tanto.
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viernes, 21 de enero de 2011
Significante Nº 822

jueves, 20 de enero de 2011
Significante Nº 821

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