
Comencé cuestionándome el yin y yang de algunas filosofía orientales. Lo acepto para dualismos tales como frío-calor, oscuridad-luz, movimiento-quietud, pero cuando llegamos a hombre-mujer, no estoy de acuerdo.
El hombre y la mujer no son ni opuestos ni complementarios: son dos formas del ser humano —que al solo efecto de la función reproductiva son complementarios—, pero que en casi todo lo demás, son simplemente diferentes, no correspondiendo decir que uno es activo y el otro pasivo, uno severo y el otro cariñoso, uno fuerte y el otro débil.
Seguí cuestionándome la oposición amor y odio, entonces dije para mí: ¡No estoy de acuerdo! El odio es un sentimiento tan fuerte hacia otra persona como lo es el amor. La destructividad del odio puede ser muy parecida a la destructividad del amor cuando el enamorado pretende gobernar al objeto de su amor.
¿Cuál es entonces el opuesto del dúo amor-odio? Por ahora creo que es la indiferencia. Si con el amor y el odio mantengo un vínculo con un semejante, con la indiferencia ignoro al semejante, está muerto para mí.
Al poco tiempo asocié estas ideas y llegué a otro cuestionamiento, porque no me pareció justo que lo contrario de valiente sea cobarde. Con estos dos adjetivos estoy diciendo que alguien tiene miedo, pero así no avanzo en absoluto porque todos tenemos miedo. La diferencia está en que uno supera el miedo y el otro no.
¿Cuál es entonces el opuesto del dúo valiente-cobarde? Por ahora creo que es conformista, resignado, el no poder luchar por lo que necesitamos o deseamos.
Nota: la imagen representa al conformismo [uniformes, prendas idénticas, hacer lo que hacen otros], al lado de un no-conformismo [la prenda diferente].
●●●