
El año pasado les comentaba que las personas habitamos el planeta con diferentes actitudes (1).
Algunos se creen dueños de todo, otros no se sienten dueños de nada y la mayoría se consideran co-propietarios.
Usted conocerá algún personaje que se cree amo absoluto, algunos otros tan apocados que no se sienten locatarios ni en su propia casa y conocerá también a muchos de esa mayoría silenciosa que por ser
normales, no son noticia y no llaman la atención (los que se sienten co-propietarios).
Muchas dificultades de adaptación al medio ocurren porque los cambios de nuestra vida no son acompañados por la correspondiente evolución psíquica.
Los niños muy pequeños no logran diferenciarse del entorno; sienten que ellos y el universo son todo uno; no pueden discriminar, diferenciar; no acceden a comprender que existe un yo y un no-yo. Estos son los que se imaginan dueños de todo.
Los niños necesitan que alguien se encargue de su cuerpo porque no saben bañarse, vestirse, protegerse. Por una cierta inercia psicológica, algunas personas tienen dificultad en hacerse cargo de su propio cuerpo, lo siguen sintiendo tan ajeno como cuando necesitaban que un adulto se encargara de él.
Quienes padecen esta inercia infantil, nunca se sienten locatarios, son apocados, tímidos, huidizos, temerosos y muy dependientes (especialmente de la medicina que se postula como cuidadora omnipotente de todos nuestros cuerpos).
(1)
Rey de reyes●●●