viernes, 14 de octubre de 2011

jueves, 13 de octubre de 2011

Significante Nº 1.038

¡Qué injusticia afectiva! Recordamos mejor a los deseos que nos frutraron que a los deseos que nos dieron satisfacción.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Significante Nº 1.037

No quiero tu sinceridad porque me convertiría en cómplice de esas verdades que sabiamente ocultas.

martes, 11 de octubre de 2011

Significante Nº 1.036

No es de buen gusto hacer el amor con una señora y su hija, excepto que sea en momentos o habitaciones diferentes.

lunes, 10 de octubre de 2011

Significante Nº 1.035

Es seguro que no me irá mal (sufrir, perder) si antes me va peor (muero).

domingo, 9 de octubre de 2011

La Edad Media contemporánea

Los seres humanos somos anatómicamente perfectos, pero nuestros sistemas de convivencia siguen siendo medievales.

Propongo ideas diferentes a las que habitualmente aceptamos porque estas parecen no estar dando los mejores resultados.

Por ejemplo, desde hace siglos estamos tratando de que los bienes del planeta estén mejor repartidos y los economistas no lo han logrado. Peor aún, quizá lo hayan empeorado.

Este es el motivo por el cual supongo que el psicoanálisis puede hacer aportes valiosos, para mejorar las propuestas económicas ya existentes o para olvidarlas por insuficientes o contraproducentes.

Es probable que la economía sea una buena administradora de los recursos una vez que están en poder de los individuos, no así en la administración de recursos colectivos porque no logra conciliar las necesidades reales con las ambiciones desmedidas que fuerzan un reparto injusto.

La economía socialista no pasa de pronunciar solemnemente su máxima: «A cada uno según sus necesidades y de cada uno según sus posibilidades».

Observemos que es un pensamiento pegadizo, fácil de recordar porque incluye una propuesta «ideal» (agradable, perfecta aunque irrealizable).

La economía capitalista no tienen un eslogan tan musical y recordable como el socialistas, pero nos hace saber a través de sus actos algo así como «a cada uno según su talento y productividad», con lo cual terminamos en que el desigual «reparto natural» de talentos y productividades se convierte automáticamente en un mal reparto de los recursos.

Quizá corresponda olvidarse de las penurias económicas que padecen los menos favorecidos, pero antes que llegar a ese punto de resignación todo parece indicar que son los criterios administrativos (capitalismo y socialismo) los que tienen mucho para mejorar.

Cuando estudiamos épocas y culturas antiguas, constatamos que hasta los potentados vivían con peor calidad de vida que cualquiera de nosotros.

Eso está ocurriendo hoy: somos primitivos, subdesarrollados, precarios.

Artículo vinculado:

El pobre vello, no es bello 

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sábado, 8 de octubre de 2011

Significante Nº 1.035

Aunque estamos en la sociedad del conocimiento, seguimos necesitando conocer la sociedad sobre todo para que la sociedad nos conozca.